giovedì

El hombre de los efectos especiales


Soy Strudel Bambumberhen, el hombre orquesta, el hombre de los efectos especiales. Mi nombre, en sí mismo, es una onomatopeya cacofónica, un efecto especial, entre máquina averiada que estornuda y elefante dentro de una cacharrería. Me dedico a los efectos especiales de sonido en toda su extensa gama y en todo tipo de grabaciones y eventos: radiofónicos, teatrales, cinematográficos, televisivos, titiriteros, funanbulescos... No necesito un instrumental muy sofisticado, ¡todos los sonidos imaginables que conozcan ustedes, están aquí, dentro de esta maleta!: lluvia, viento, pasos, galope de caballos, chirridos de puertas, portazos, relojes, tambores, timbales, grifos, cadenas que se arrastran, pajaritos, ranas, tormentas, truenos, ronroneos, suspiros, espirridos.

¡Miren, miren dentro de la maleta, para que vean!: tictac, tictac; cric, cric; clic, clic; zzzz, zzzz; guau, guau; ja, ja, ja; ji, ji, ji; hi, hi, hi; pipí, pipí; popó, popó; pupú; kikirikí; tachín, tachín; ¡ax, ax! (en desuso); ninó, ninó; ¡hu! ¡hu! ¡hu!; bla, bla, bla; muu, muu; tris, tras; tras, tras; ñaca, ñaca; fru, fru; muá, muá; muuuuuuá; ¡fos!; ¡puf!; buu; ssss, ssss; cataplón; plom; brrrum, brrrum; ¡uf!; uuuuh; tchssss, tchssss; cloc, cloc; ox, ox (ridículo); ¡uh!; plaf; talán, talán; tilín, tilín; cuá, cuá; tararí, tararí; ¡hummm!; chin, chin; beeee, beeee; suculúmmm; ¡aaaaaah, ooooooh!; gluglú; glup, glup; uyuyui; ¡achís!; ¡ayayay!; miau; fú, fú; cof, cof; ¡ejem, ejem!; ¡evohé! (cultismo); sssssshhhhh ¡pom!; iiiaaiieekkk; cucú, cucú; huaaauugg; plas, plas; raaam, raaam; ajijiiiií; pum, pum; pin pan pun; ¡toioioinnnggg!; rin, rin; booooooooom; toc, toc, toc; ratatatatatá; pío, pío, pío.

Estoy en paro.

Juan Yanes

Dallo splendido blog di Juan Yanes Máquina de coser palabras

2 commenti:

J.Yanes jyanes@ull.es ha detto...

¡Ah, Stefano! Gracias. Parece el cuento de otra persona. Me quedo con esa lindísima maleta. Gracias, de nuevo, clap, clap, clap. JUAN YANES

Stefano Valente ha detto...

Gracias a usted, por el señor Bambumberhen...